Nuestra Misión

Colaborar en el mejoramiento de las condiciones de vida y el habitar de las comunidades rurales de nuestro país, así como en el rescate y fortalecimiento de la memoria territorial, a través de procesos participativos integrales que detonen la valoración de los saberes locales, autonomía, intercambio de saberes y resiliencia, reconociendo siempre a los habitantes como el centro de los procesos y la toma de decisiones.

Nuestra Visión

Facilitar, de forma respetuosa y honesta, procesos comunitarios impulsados de forma autogestiva con el objetivo de mejorar las condiciones de habitabilidad de sus pobladores a través de un genuino intercambio de saberes.

Nuestra filosofía de trabajo

Conscientes de los retos de habitabilidad que existen en los pueblos originarios de nuestro país, cuestionamos e incidimos en las políticas públicas de México a través del desarrollo de procesos sociales emancipatorios en donde la arquitectura sea empleada como una herramienta para:

Reconocer los saberes [constructivos, territoriales, culturales y ambientales] que han producido a lo largo de los años las comunidades de forma colectiva.

Acompañar de forma respetuosa a grupos organizados y comunidades en la gestión, producción y defensa de su territorio.

Desarticular los procesos arquitectónicos hegemónicos y colonizadores.

Respetar la cosmovisión de los pueblos originarios y sus diversas formas de habitar como producto de la relación afectiva que tienen con el territorio.

Recuperar la construcción basada en la solidaridad y la ayuda mutua. Es decir, construir no solamente el entorno físico sino también el tejido comunitario.

Conservar los oficios tradicionales con el objetivo de detonar cadenas productivas locales y círculos económicos solidarios.

Promover espacios de reflexión crítica basados en la educación popular para la liberación.

Cuestionar los métodos y procesos constructivos actuales basados en modelos económicos neoliberales que dejan a los pobladores al margen de las decisiones.

Desarrollar estrategias de trabajo basadas en la instalación de capacidades para la autogestión y autonomía de los pobladores en el corto, mediano y largo plazo.

Aprender del “buen vivir” y las prácticas comunitarias para el entendimiento, gestión y producción social del territorio.

 Creer en las capacidades que tienen las comunidades rurales para gestionar, diseñar, implementar y evaluar estrategias y proyectos.

 Construir una sociedad justa, equitativa e incluyente basada en los principios de la interculturalidad.